El cancionero cordiforme de Jean de Montchenu

“Ay amor, amor, amor, ¡Cuándo seremos los dos un corazón!”
Cancionero de Juan Fernández de Hijar, Siglo XV.

Los libros cordiformes fueron elaborados durante la Edad Media y tenían la particularidad de componerse a partir de manuscritos cuyas hojas o folios tenían forma de corazón. No es casual que en esta época se hayan confeccionado libros con esa forma, ya que precisamente la convención de representar visualmente al corazón como una figura simétrica de color rojo data de la era medieval. Hacia el año 1400, esa representación se hizo ampliamente conocida y comenzó a considerarse como una metáfora pictórica del sentimiento amoroso. Un tapiz de 1410, conocido con el título “The Gift of the Heart” y perteneciente a un artista flamenco anónimo, muestra una preciosa escena, donde un hombre porta un pequeño corazón en su mano derecha, el cual ofrece a su amada en medio de un jardín idílico.

cordiform05El amor como tema poético fue central en la literatura medieval, especialmente en el siglo XII, a través de géneros tales como la lírica trovadoresca provenzal y el romance cortesano. En ellos, este sentimiento es tratado a la luz de una nueva concepción amorosa conocida como “amor cortés”. Esta visión contempla un vínculo especial entre dos amantes, donde el caballero le debe completa sumisión y admiración a su dama (quien siempre estaba en una posición jerárquica mayor que la de él), y a través del sentimiento amoroso el hombre se elevaba espiritual y moralmente. El caballero podía expresarle su amor a mediante  sus destrezas cortesanas (cantar, tocar un instrumento, componer poesías) y la dama, por su parte, entregaba “prendas de amor” (por ejemplo, una manga de su vestido o una joya), y no necesariamente el sentimiento se consumaba carnalmente, por lo que estamos ante una especie de amor místico.

Bajo esta tradición iconográfica y poética del amor se deben considerar algunos libros cordiformes. Si bien los textos empastados bajo ese formato eran de temas variados, generalmente oraciones cristianas, los más destacados eran canciones amorosas. Uno de los más conocidos es Le Chansonnier Cordiforme de Jean de Montchenu, el cual reunía en sus folios de pergamino canciones amorosas francesas, italianas y españolas de diversos trovadores del siglo XV, acompañadas de sus respectivas partituras y de miniaturas coloridas de escenas de amor, enmarcadas por márgenes finamente decorados con figuras humanas y animales.

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Lo fascinante de este cancionero tributario del “amor cortés” es el simbolismo de su factura: cuando el libro se encontraba cerrado, quedaba en evidencia su forma de corazón, empastada en un delicado y suave terciopelo rojo, pero cuando se abría, emergían ante el lector dos corazones unidos, que representarían a dos amantes que intercambiaban canciones de amor de un folio a otro. Y eso no es todo: la palabra “corazón”, frecuentemente escrita en las canciones, se representaba a través de un pictograma de corazón, como en el verso “Mon ♥ mauldit de mes yeulx l’entreprise” (algo así como “mi corazón maldice la ambición de mis ojos”). Existen ediciones facsímiles de este hermoso cancionero, que replican el original, el cual se encuentra resguardado en la Biblioteca Nacional de París.

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Loreto Casanueva