Eugenia Huici

Una mujer de unos setenta años se pasea por un salón amplio, de blancas puertas y paredes. En una de ellas, se apoya una escalera portátil de maderaque se ha pintado de blanco.

En otra pared, cuelga majestuosamente una pintura de Pablo Picasso, iluminada por una lámpara diseñada por Alberto Giacometti. Escalera y cuadro son los únicos objetos que decoran el panorama blanco de la sala, y su habitante, Eugenia Huici, es quien los ha puesto ahí, con inusitada gracia, pensando que la elegancia es simplicidad. Eugenia, mientras camina, agita el ruedo de su vestido negro, un traje creado por Elsa Schiaparelli. El salón refleja a Eugenia, y Eugenia refleja el salón.

Eugenia se viste y reviste su hogar con el arte creado por sus amigos. Picasso la llama “su otra madre” y Elsa le ha dedicado un color, al que bautizó como shocking pink, un color que es su autógrafo. Eugenia ha llegado desde lejos hasta esa casa que es su casa parisina, atravesando el charco desde Chile, hace casi treinta años.

eugenia Huici por Pablo Picasso

Eugenia Huici por Pablo Picasso

Eugenia_Huici_01

Eugenia nació en el año 1860 y, cierto tiempo después de casarse –muy joven- con el pintor José Tomás Errázuriz, también chileno, emprendió un viaje a París que la estableció de manera indefinida y casi definitiva en Europa. Durante las primeras décadas del siglo XX, en medio de los malos augurios bélicos, Eugenia conoció a un destellante círculo de artistas, estandartes del dadá, el cubismo, el surrealismo, de las más diversas disciplinas artísticas. Entre ellos se encontraban Sergei Diaghilev, Jean Cocteau, Blaise Cendrars, Igor Stravinsky y Pablo Picasso. Eugenia admiró el proyecto vanguardista de cada uno de ellos, convirtiéndose no solo en amiga sino también en mecenas. Y así, quizás sin preverlo, se sumergió en las refrescantes y revolucionarias ideas estéticas de sus protegidos, distanciándose de la pintura más tradicional de su esposo. La distancia no solo fue estética, sino también emocional, pero Eugenia ya había encontrado un hogar en Europa y allí se quedaría, rodeada de jóvenes artistas –muchos de los cuales la retrataron-, hasta pocos años antes de morir.

"Madame Errazuriz" por Ambrose McEvoy

“Madame Errazuriz” por Ambrose McEvoy

Retrato de Eugenia Huici Arguedas de Errazuriz por Jacques-Emile Blanche (1890) - Madame Errazuriz por John Singer Sargent (1883-84)

Eugenia Huici Arguedas de Errazuriz por Jacques-Emile Blanche (1890) – Madame Errazuriz por John Singer Sargent (1883-84)

“La Mimoserie”, su residencia en Biarritz, fue el lugar en el que Picasso y su esposa Olga Khokhlova disfrutaron de su luna de miel, y en cuyas paredes el artista pintó algunos murales de líneas sencillas, pero de alto impacto visual. En cada una de sus casas Eugenia estampó su creativo sello, combinando unos cuantos cuadros de reconocidos artistas y fotografías familiares con muebles que adquiría, generalmente, en tiendas de segunda mano, y otros objetos a los cuales descontextualizaba, como su famosa escalera portátil o una sencilla cesta de mimbre. Así, le daba una atmósfera surrealista al espacio, como si su salón fuera el decorado de una obra teatral. Y, aunque no lo fue, en su interior caminaron artistas que se inspirarían en sus decoraciones para crear diseños escénicos, como fue el caso de Cocteau. Sin ser artista plástica, Eugenia se transformó en un referente estético para la decoración minimalista de cientos de hogares en el mundo, en una especie de directora de arte del mundo privado que encontraría seguidores en Europa y América, tanto así, que para Cecil Beaton y Jean Michelle Frank es la precursora del minimalismo Ya en 1880, el pintor John Singer Sargent había escrito sobre ella: “Sea en el arte, en la música en la literatura o en la decoración de interiores, ella ve, escucha, siente, huele el valor real, la belleza real”.

Entrada de su departamento en Paris

Entrada de su departamento en Paris

Living - Dormitorio

Living – Dormitorio

Como consecuencia de un accidente automovilístico, Eugenia murió en Chile en 1954, sin haber podido contemplar la casa en la playa que Le Corbusier proyectó para ella, y que terminó por levantarse en otras tierras lejanas, en Japón.

Por estos días, y hasta el 26 de junio de 2016, quienes vivan o estén de visita en Chile pueden visitar la exposición “Eugenia Huici. Una mujer visionaria”, que reivindica a esta admiradora y mecenas de las bellas artes, las letras y las artes decorativas, que es poco conocida en el panorama chileno. La exposición da cuenta de una cuidadosa curatoría, que incluye una ilustrativa línea de tiempo – que vincula la biografía de Eugenia con los grandes acontecimientos políticos, artísticos y culturales que se desataron a lo largo del cambio de siglo-, una selección de fotografías y retratos creados por su esposo y amigos, y otra de objetos personales, como joyas, abanicos y trajes (tres piezas son diseños de Schiparelli). La exhibición es posible gracias al patrocinio de la Corporación Cultural de Las Condes y el Instituto de Conmemoración Histórica, y, por supuesto, a la generosidad de Jorge Squella, Pablo Jordán y Rodrigo Duarte, dueños de la mayor parte de la colección, quienes que se han dedicado a restaurar y cuidar el patrimonio de Eugenia. La exposición es en la Casa-Museo Santa Rosa de Apoquindo.

Eugenia Huici retratada por su esposo, José Tomás Errázuriz

Eugenia Huici retratada por su esposo, José Tomás Errázuriz

Loreto Casanueva