Pixie ♣ Pamela Colman Smith

Uno de los más conocidos mazos de Tarot de todos los tiempos es el Rider-Waite y, probablemente, no habría alcanzado el mismo prestigio sin el talento de Pamela Colman Smith (1878-1951), la ilustradora británica que diseñó las 78 cartas que lo componen.

Pamela (conocida como “Pixie”) nació en Londres– hay quienes señalan que nació en EE.UU.-, y en 1889 se trasladó con su familia hacia Jamaica, por asuntos laborales de su padre, quien era comerciante. Su madre era actriz. En el apellido de ella, Colman, bullía pasión por el ocultismo y el arte. Durante su niñez, Pamela convivió con una compañía teatral londinense, Lyceum Theatre Group, cuyo director, por esos años, era el autor de la novela Drácula, Bram Stoker, y que contaba con la destacada actriz Ellen Terry, con quien entabló una bella amistad y un fructífero vínculo creativo. Sin duda, ese ambiente artístico e itinerante influyó de manera determinante en el temperamento poético de Pamela y en su oficio como ilustradora.

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Vivió su adolescencia entre Londres, Jamaica, Nueva York y Brooklyn. En esta ciudad se estableció hacia 1893, para estudiar arte. Con solo 15 años, ingresó en el Pratt Institute, una escuela recientemente fundada, que la formaría en su oficio de contar historias a través de la ilustración. Allí se destacó por su trazo de impronta pre-rafaelista, que decantaría más adelante en un estilo simbolista. Por esa época se comentaba que sus creaciones eran afines a las del ilustrador inglés Aubrey Beardsley. En la década de 1890, Pamela ya era una ilustradora de tomo y lomo, que tuvo la fortuna de poder vivir de su arte al menos durante esos años dorados, ya que antes de su muerte pocos recordaron su obra. Publicó varios libros de ilustraciones, tales como Widdicombe Fair, Fair Vanity y Annancy Stories. Con 20 años, Pamela retomó su relación con la compañía de teatro y trabajó en ella como diseñadora de escenografía e indumentaria teatral para diversos montajes, realizados a lo largo y ancho de toda Europa.

El advenimiento del siglo XX traería nuevos proyectos para Pixie. A su amor por la ilustración y el teatro se sumaría otro amor (más bien, lo asumiría), un amor que sintió desde tiempos inmemorables, como legado de su madre: el ocultismo. En 1903, se convirtió en miembro de la Hermetic Order of the Golden Dawn, una liga de hermetismo dedicada al cultivo de saberes esotéricos. Uno de los líderes de la Orden, Arthur Edward Waite, fue quien la invitó a unirse. Waite estaba planeando lanzar un tarot propio, y Pamela era la ilustradora perfecta para ese proyecto, no solo por sus méritos artísticos, sino también por su conocimiento sobre las ciencias ocultas y sus particulares visiones: ella era capaz de ilustrar imágenes provenientes de la música y, por eso, su trabajo tenía una sensibilidad sinestésica única.

En 1909, el tarot fue lanzado, y bautizado con los apellidos de su editor y su autor, Rider-Waite. Por esos años, especialmente en Inglaterra, era difícil acceder a un mazo de cartas que no fuera el tarot de Marsella, por lo cual su edición tuvo bastante éxito, especialmente en Europa y, sin duda, es el más influyente de la era contemporánea.

Waite trabajó en conjunto con Pamela para diseñar las cartas correspondientes a los 22 Arcanos Mayores (tales como El Loco, el Mago, la Emperatriz) inspiradas en barajas más antiguas, pero los 56 Arcanos Menores son su auténtica creación. En otros mazos, los Arcanos Menores eran representados con figuras abstractas, y generalmente no eran ilustrados con cuidado, por lo cual el trabajo de Pixie es único, pues sus ilustraciones son delicadas, a la vez que profundas y vibrantes; crípticas, pero generosas al ojo de quien se ha iniciado en el esoterismo.

En un artículo llamado “Should the Art Student Think?”, publicado en The Craftsman en 1908, Pamela reflexiona sobre el rol de la imagen ilustrada en la lectura de las cartas del tarot: “Aprecia el traje, la expresión facial; ve si puedes rastrear el carácter en el rostro; aprecia la pose… Primero observa las formas simples de la alegría, del miedo, del dolor; mira la posición que adopta todo el cuerpo… Después de que hayas descubierto cómo contar una historia sencilla [acerca de lo que ves en la carta], agrégale más detalles… ¡Aprende de todo, ve todo y, sobre todo, siente todo!… Encuentra ojos adentro [de la carta] con los cuales buscar la puerta hacia el desconocido país” (la traducción es nuestra). El desconocido país de los símbolos y los arquetipos, al cual Pamela había ingresado desde su más primigenio oficio. El desconocido país que se narra con imágenes.

Pamela era una mujer tan talentosa como inquieta. En 1909, se une al colectivo londinense Suffrage Atelier, el cual luchaba por el voto femenino. En él, la ilustradora colaboró con su arte como medio de promoción de las ideas, en formato de postales y posters. Hacia 1911, se convirtió al catolicismo. Siguió ilustrando y publicando sus obras hasta los años 20s, pero se desconoce gran parte de sus últimas décadas de vida, post segunda guerra mundial. Lo que sí se sabe es que murió en miserables condiciones.

Pixie era una mujer ecléctica, inmersa en el ocultismo, que luchó por el feminismo, y que, finalmente, se bautizó bajo el catolicismo. Era una mujer moderna y libre.  Seguramente, su credo católico lo vivió como otra experiencia mística más de su vida: sin duda, era una curiosa de la fe, en todas sus formas.

Loreto Casanueva