Heroínas ✿ Ruth Asawa

La artista norteamericana Ruth Asawa abandonó este mundo pocos días atrás, el 5 agosto 2013. Sus esculturas de alambres realizadas con ganchillo, de formas orgánicas que parecen flotar en el aire o ser parte de un microscópico fondo marino poseen un sello inigualable.

Ruth fue una heroína por completo: vivió el encierro en un campo de trabajo para inmigrantes, estudió para ser maestra pero fue imposibilitada para ejercer, fue discípula del artista Josef Albers, viajó a México y aprendió cestería,  fue madre de 6 hijos sin que la vida familiar afectara su trabajo, cumplió el sueño de ser educadora, fue tratada por el mundo del arte como “artesana” y padeció la enfermedad de lupus.

A continuación podrán leer con más detalle parte de su biografía.

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Ruth Asawa nació en Estados Unidos dentro de una familia japonesa en el año 1926, y desde pequeña su gran entretención fue dibujar. En 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, la familia Asawa fue obligada por el gobierno norteamericano para internarse en “campos de trabajo” para inmigrantes japoneses. Ruth continúa con su interés por el dibujo y dedica el tiempo libre a estudiar pintura con artistas profesionales que también estaban internados.

Luego de graduarse de la escuela del campamento y estudiar para ser profesora de arte, dedicarse al servicio doméstico, trabajar en una fábrica de curtidos, Ruth viaja a Ciudad de México a estudiar arte y español. A pesar de todo el esfuerzo que hizo para ejercer como maestra, se encontraba imposibilitada debido a su nacionalidad japonesa. En un segundo viaje a México aprende cestería y comienza a experimentar el tejido de alambres.

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En 1947 conoce a su futuro marido, un estudiante de arquitectura y diseño llamado Albert Lanier. Al cumplir 22 años y contra los deseos de ambas familias, Ruth y Albert contraen matrimonio y se trasladan a San Francisco, una ciudad que ellos consideran más acogedora para una pareja interracial y que a la vez contaba con una vibrante comunidad artística. Su primera casa fue un altillo encima de un almacén de cebollas.

La familia crece y, compatibilizando la llegada de 6 hijos, Ruth no deja atrás la pintura, experimentaciones en papel y esculturas de alambres realizados con ganchillo. Aunque la tarea no fue fácil, logra la armonía suficiente para seguir adelante y comienza a recibir reconocimiento por su trabajo como escultora. Rápidamente aparecen oportunidades para exponer su trabajo en museos y centros de arte, y posteriormente llegan los encargos para realizar arte público. La mayoría de las comisiones fueron fabricadas en metal, lo que le permite emplear ayudantes y colaborar con otros artistas, trabajadores de metal y fundiciones. En algunas de sus obras incluye piedras retiradas de los ex campos de trabajo de japoneses.

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Otra parte de la vida de Ruth fue la educación pública. En 1968, con apoyo financiero co-funda el Alvarado Arts Workshop, un taller en el que ella y otros artistas enseñan a los niños a trabajar con elementos de reciclaje. La filosofía de enseñanza fue basada en su experiencia personal: los niños se desarrollan como pensadores creativos y capaces de resolver problemas mediante la práctica del arte y la jardinería.

Al igual que su maestro Josef Albers, tenía la convicción que el trabajo en huertas y jardines ayudaba a los niños en su desarrollo. En 1982 participó en la fundación de una escuela de arte para niños SOTA, en el centro de San Francisco que luego de su muerte lleva el nombre de “Ruth Asawa San Francisco School of the Arts”.

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En 1985 Asawa es diagnosticada con lupus y poco a poco su energía se va debilitando y con el paso del tiempo va dejando atrás sus actividades. Fallece a los 87 años en su hogar en San Francisco, habiendo cumplido a lo largo de su vida la mayoría de sus sueños.

“El arte es para todo el mundo. No debería ser algo que para ver y disfrutar se deba acudir a los museos. Cuando trabajo en grandes proyectos, me gusta incluir a las personas que aún no han desarrollado su lado creativo. Mi anhelo es ayudar a que su creatividad salga fuera. Me gusta el diseño de proyectos en que la gente se sienta segura y  no tenga miedo a involucrarse “.

Pupa