Marie Laurencin

Figuras femeninas lánguidas, etéreas y misteriosas habitan en un universo de colores pastel. Así son los cautivadores cuadros de Marie Laurencin.


Marie inició su carrera como pintora de porcelana de Sèvres en 1901. Más tarde se mudó a París para recibir clases de dibujo en la escuela de arte municipal y en la Académie Humbert, donde aprendió sobre los pintores clásicos. Fue allí donde conoció a uno de los fundadores del Cubismo, Georges Braque.

Aunque nunca se consideró como miembro de esta corriente estilística, el cubismo influenció su obra en lo que se refiere a la simplificación de las formas. Otras fuentes de inspiración durante esa época fueron las miniaturas persas y en el arte Rococó.

Durante ese periodo, su madre ejercía de modelo para ella. En esas pinturas se reconoce la búsqueda de un estilo.

Mostró su obra por primera vez en 1907 en el Salón de los Independientes. A partir esa exposición, el marchante de arte Clovis Sagot le presentó a Pablo Picasso y al grupo de artistas del Bateau-Lavoir de Montmartre. Ese mismo año, gracias a Picasso conoció al poeta Guillaume Apollinaire, con el que mantendría una relación amorosa que duraría hasta 1912 y en la que ambos se influenciarían artística e intelectualmente.

Marie Laurencin ha sabido explicar, en el arte de la pintura, una estética enteramente femenina. – Guillaume Apollinaire.

 

Formó parte de exposiciones colectivas, de nuevo en el Salón de los Independientes (1910-1911) y  también en el Salón de otoño (1911-1912). En 1912 realizó su segunda gran exhibición en la Galería Barbazanges, ésta fue la primera exposición individual de una mujer artista.

A partir de 1910, la paleta de colores más utilizada por Marie serían los grises, los rosas y demás colores pastel. Dibujaba figuras femeninas pálidas, que recuerdan a ninfas, con sus ojos oscuros y melancólicos. El descubrimiento de su propio estilo se manifiesta en retratos como, Cecilia de Madrazo et le chien Coco de 1915.

Después de la separación de su amante Apollinaire y la perdida de su madre, Marie se casa en 1914 con el barón alemán Otto von Wätjen, que también era pintor. Este hecho la obliga a exiliarse a España, debido a que era vista como “la mujer de un enemigo”, después de la declaración de la Primera Guerra Mundial. Vivieron en Madrid y después en Barcelona. En esa época la artista sintiéndose triste por añorar a sus queridas amistades, emplea el colores más obscuros e incluye símbolos de cautiverio en sus pinturas.

En 1921, tras separarse de su esposo, volvió definitivamente a París. Convertida en retratista oficial del mundo del estilismo femenino, retrató a mujeres prestigiosas como Nicole Groult, Helena Rubinstein, Colette o Coco Chanel. Marie Laurencin ejerció además como decoradora y diseñadora de vestuario teatral para el ballet Des Biches, de Francis Poulenc y también para las compañías de la Opéra-Comique, los Ballets Rusos, La Comédie Française y los ballets de Roland Petit en el Teatro de los Campos Elíseos.

En la década de los treinta, debido a la crisis económica derivada de la Gran Depresión, Marie Laurencin debe ejercer como profesora de arte en una academia privada.

Mientras la guerra volvió a estallar en Europa, Marie vivía con su criada (que después la adoptó como hija) Suzanne. A pesar de que su vista empezó a fallar debido a la miopía, continuó pintando chicas preciosas aunque, esta vez incorporando colores más brillantes a su paleta, como tonos rojos y amarillos.

Vivió en París hasta su muerte en 1956.

En 1983 se abrió al público el Museo Marie Laurencin en Nagano, Japón, donde se albergan más de 500 obras de la artista.

Aunque Marie fue respetada y admirada por sus compañeros artistas contemporáneos, su talento artístico no fue valorado lo suficiente y apenas podemos encontrarla en los libros de historia del arte.