Megumi Satsu

Si Japón y Francia tuvieran una hija, definitivamente sería Megumi Satsu, aunque ella misma contaba en una entrevista que los japoneses la consideraban “más extranjera que los propios extranjeros”. ¿Quién fue esa figura fantasmagórica que sentía tanta fascinación por la música francesa?

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Megumi nació en Sapporo, en la isla de Hokkaido, donde pasó su infancia y adolescencia. Después de sacar varios singles en su país, se mudó a Francia a mediados de los 70.

A penas hablaba francés cuando llegó pero sí conocía a muchos poetas franceses por los sentía admiración, como Prévert, Desnos, Cocteau… y aunque habían sido traducidos al japonés, ella decidió cantarlos en la lengua original.

Je ne sais pas le temps des choses
Ce n’est peut-être pas plus mal
Quand on connaît le temps d’une rose
On voit la mort dans ses pétales

En 1975 hizo su primer recital en la Vieille Grille con un repertorio de canciones de los años 30. Este espectáculo de chanson francesa lo repetiría también en Tokyo, Sapporo y Kyoto. Megumi continuó cantando canciones clásicas, además de las compuestas especialmente para ella por Alain Leblanc y Jean-Bernard Moraly.

Una noche, por azar, Jacques Prévert la descubrió cantando “Les feuilles mortes” en una emisión de la televisión y quedó encandilado por ella. Nunca se encontraron en persona pero el poeta le escribió muchos textos originales que después de su muerte, Megumi materializo en un álbum de canciones llamado: “Mégumi Satsu chante Prévert : Chansons inédites” (1980).

Megumi siguió colaborando con otros compositores que consiguieron sacar partido de su voz grave y seductora, además de comprender su gusto por la Europa de principios de siglo, la de los grandes modistos y de la Bauhaus. Entre estos autores estaba Roland Topor, quien escribió muchas canciones para ella con tono melancólico y sentido del humor. La leyenda cuenta que se conocieron en el entierro del gran Okapi en el zoo d’Amsterdam.

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Fue en estos años cuando la carrera de Megumi fue más fructífera. Salió a la luz sus discos “Je m’aime” y “Silicone Lady“, los dos con el aire misterioso de la cantante, añadiendo producciones electrónicas. De “Silicone Lady” hubo una segunda edición donde se incluía Give back my soul, una canción que Megumi interpretó numerosas veces en programas de televisión.

Poco a poco la artista fue perdiendo fama a pesar de sacar un disco de remixes dance de sus canciones y otro disco titulado “Après ma mort “(2009).

Megumi fue una artista única siempre con un halo nostálgico, como demuestra su repertorio y estilo de vestir, muy años 20, con esas cejas depiladas, tez pálida y labios rojos, cigarrillo en mano y voz profunda, pero siempre con un pie en el futuro, como salida de otra dimensión donde todo es elegante, decadente y a la vez moderno. Desgraciadamente en 2010, después de caer gravemente enferma, falleció. Una terrible pena, porque nunca volverá haber otra Megumi Satsu.

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