Sandy Denny: en busca del tiempo perdido

En un sólo una década -frenética, apasionada y fatal- Sandy Denny se convirtió en la cantautora esencial de su generación. A los 31 años una pieza fundamental de la música popular británica, que amplió los estándares del folk de aquellas islas, fallecía víctima de las consecuencias de un confuso accidente doméstico.

Nacida en Wimbledon en 1947, Alexandra Elene McLean Denny tendría que haberse convertido en enfermera por influjo de su madre pero prefirió una escuela de artes, en la que se formaron también Eric Clapton y Jimmy Page. Así, a fines de los años sesenta conoció el universo gregario de los pubs, los cantautores, el alcohol y la experimentación con las drogas.

La escena de cantantes confesionales brotaba en el soleado San Francisco y el brumoso Londres. En Inglaterra circa 1968, tal como en Estados Unidos, una serie de hombres barbudos y mujeres de melana larga convirtieron a la generación del rock and roll al folk a fines de los sesenta. Allá, con Bob Dylan, Joan Baez y Joni Mitchell como profetas en jeans. Acá con Shirley Collins, Donovan y Fairport Convention, primero replicando la idea y luego desempolvando la milenaria esencia del folclor de su país.

Fue con Fairport Convention que Denny, a los 21 años, comenzó una serie de hitos. La banda masculina buscaba una voz bonita pero además se encontró con una autora potente de añadido. Con ellos rescató una de sus primeras composiciones, “Who knows where the time goes?”, un apasionado lamento crepuscular que va en búsqueda del tiempo perdido aún a pesar de corta edad. “El encuentro con Sandy fue como un Austin Mini chocando contra un camión cargado de ladrillos”, recuerda el guitarrista Richard Thompson revelando la intensidad y el conflicto de su relación creativa. Aunque su estilo se suele explicar comparándola con Joni Mitchel, su personalidad era en realidad turbulenta como la de Janis Joplin. Como ella, buscaba un público amplio mientras exponía sus demonios más íntimos en los escenarios -suprimiendo un insuperable pánico escénico con alcohol- pero aborreciendo el escrutinio que conlleva la fama.

 
Como miembro Fairport Convention grabó tres discos pero en cosa de un año Sandy fue dejada ir poco amistosamente, instancia que aprovechó para formar en 1970 Fotheringay, con el que se convertiría en su marido, Trevor Lucas. En este período grabó con Led Zeppelin la canción “The Battle of Evermore” -fue la única artista invitada en la historia del grupo- y participó de “Tommy”, la ópera rock de The Who.

¿Dónde se fueron las trovadoras en los setentas? La llegada de la nueva década la pondría en una encrucijada: si embarcarse en nuevas escenas musicales o conservar su espíritu folk. Mientras Carole King y Carly Simon se imponían como modelos para ella fue una época fructífera en la que grabó prolíficamente, aunque con poco éxito comercial. Los intentos y fracasos también ocurrían en su vida personal. Se casó, se convirtió en madre pero si era necesario dejaba a su hija en el auto para salir de noche. El padre se llevó a la niña clandestinamente a Australia. Poco después, en una recaída alcohólica, cayó por las escaleras y tras algunos días falleció sin recibir atención médica. Por esos días, su muerte no sorprendió a su círculo ni tampoco revivió su tributo entre fanáticos. Décadas después, el compilatorio “A boxful of treasures” (Fledg’ling Records, 2004) exhumó sus obras completas, clásicos e inéditos que no encajaron en su tiempo.

Suena como: Judee Sill, Judy Collins
Hit esencial: “Who knows where the time goes?”, tres momentos en la vida, tres dudas en la vida.

Canción oculta: “I’m A Dreamer”, su manifiesto.

 


Foto 1: 1972, en su casa de Chipstead Street, Londres, por John Lyons.
Foto 2: 1967, primera sesión fotográfica para SAGA Records, por Noel Mayne.
Foto 3: 1975, sin información.
Foto 4: 1972, por Keith Morris.
Foto 5: 1972, por David Bailey.